domingo, 7 de diciembre de 2014





Cuento:

Un cuento de hadas  

Había una vez en un pequeño pueblo, donde habitaban cinco jovencitas, las cuales era muy amigas, todas las tardes después del colegio y hacer todos sus labores en casa se reunían para ir al bosque, donde platicaban de lo mucho que deseaban ser princesas, usar vestidos largos y encontrarse a sus príncipes, así platicaban toda la tarde, hasta que oscurecía regresaban a casa.

Pero una tarde normal como todas, las cinco jovencitas caminaban por el bosque, riendo y brincando, cuando de repente, cayeron en un pozo.

-¡auxilio, auxilio! -Gritaban desesperadas mientras caían.

Al caer las chicas se levantaron, adoloridas y asustadas, una de ellas voltio a ver su alrededor y asustada pregunto:

-¿Dónde estamos? Este lugar es como un cuento de hadas.

Todas sacudiéndose la ropa, observaban con encanto todo lo que había a sus alrededor.

Frente a ellas, una cascada con el agua cristalina, en el lago los peces decolores nadando, pajaritos cantando, conejitos y venados saltando, el pasto y los arboles verdes, el cielo azul y los rayos del sol iluminaban aquel paisaje. Una de las jovencitas suspirando dijo:

-Qué lugar tan hermoso, ¡vamos a explorar! –Todas con una sonrisa en los labios acertaron con la cabeza.

Caminaron y caminaron mientras contemplaban lo bello del lugar, disfrutando del viento y las cosas que maravillosas que se encontraban en su andar, de repente frente a ellas, vieron un castillo. Entusiasmadas y contentas todas gritaron:

-¡Entremos! Tal vez encontremos a nuestros príncipes y bailemos toda la noche vestidas con un hermoso vestido largo. – Todas brincaron de felicidad y corrieron hacia el castillo.

Cuando corrían se encontraron a un dragón que dormía bajo un puente colgante, asustadas, se quedaron congeladas y calladas:

-¡sh! ¡sh! Guarden silencio no queremos despertar al dragón, tenemos que cruzar el puente de puntitas y calladas.

Todas temblando de miedo, formaron una fila y empezaron a cruzar el puente despacio y en silencio. Al llegar al final del puente felices se abrazaron y dijeron.

-Lo logramos no despertamos al dragón.

Entraron al castillo, donde vieron un salón grande con colores pasteles, las cortinas de seda, los muebles color blanco y el piso brillando, ellas suspirando y felices, decían:

-Que maravilloso castillo, es como un sueño. –mientras observaban lo hermoso y los detalles del castillo, se escuchó una voz entusiasmada: -ya están aquí las princesas, llegaron a tiempo para el baile. ¡Vamos! ¡Vamos! A sus habitaciones a vestirse que el gran baile inicia en una horas.

Voltearon a ver de quien era esa voz, y qué fue lo que se encontraron, un mayor domo vestido con un traje y un moño negro en cuello. Ellas felices siguieron al hombre que las llevaba a su habitación.

En sus habitaciones encontraron unos vestidos hermosos, prontos las cinco se empezaron a vestir y arregla, cuando estaban listas se miraron al espejo y se admiraron de lo hermosas que se veían y una de ellas suspirando dijo:

-Parecemos princesas, estamos en un cuento de hadas.

Mientras admiraban su belleza, tocaron a la puerta, y con voz fuerte:

-Princesas es hora del baile, sus príncipes las esperan.

Ellas gritando de emoción y felices bajaron al salón donde había una multitud de gente bailando y al pie de las escaleras se encontraban sus príncipes cinco jovencitos muy agraciados.

Ellas bailaron y bailaron con sus príncipes, hasta que se dio la media noche, todos los invitados empezaron a retirarse despidiéndose de las princesas y agradeciéndoles por la invitación al baile.

Enamoradas, contentas y cansadas, subieron a las habitaciones a dormir.

Pero, cuando despertaron…
 

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